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A la memoria de Fabián Rochia, cuyo recuerdo nos acompañará en cada inmersión Certificación de Buceo a Niños DiscapacitadosFuente: Jorge D. Aza, PADI MSDT 93160 |
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| Este es el relato de una salida de buceo, pero no de una excursión cualquiera. El 29/03/01 un grupo de 7 buceadores nos dirigíamos a Puerto Madryn esperanzados con que el tiempo patagónico, tan imprevisible, tuviera ganas de sumarse al grupo. | |||
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La salida, parte de
un cronograma de actividades, era la primera excursión de buceo
organizada por la Fundación. Los objetivos estatutarios de la misma,
claramente incluidos en su denominación (ACCaDi son las siglas
de Actividades Comunes a las Capacidades Diferentes) consisten en la utilización
del juego, el deporte no competitivo y la actividad sociocultural para
integrar al discapacitado con el resto de la sociedad. |
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Paralelamente se organizaba la salida. Las líneas aéreas cuyo aporte se encontraba comprometido para la ocasión, no cumplieron en efectivizarlo cuando les fue requerido. Pero otros apoyaron la iniciativa. Así, Alejandro Penelas, buzo, alumno y amigo, aportó su Fiat Ducato y su trabajo como chofer del grupo (además de buzo) al costo del combustible utilizado. Casa del Buceador aportó 4 trajes de neoprene chicos, antiguos pero en muy buen estado. Ortopedia Alemana sumó sus talleres para la adaptación de los mismos al físico de los pequeños buceadores, además de confeccionar una prótesis ajustable para permitir la utilización de aletas. Tanto el alojamiento como la comida fueron provistos por el Gobierno de la Pcia. De Chubut, por intermedio de María Esther Oviedo, secretaria de la Sra. Marcela Lizurume, Directora de Promoción Social de la Pcia. de Chubut. La empresa prestadora de servicios turísticos Safari Submarino, de Tito Bottazzi, suministró parte del equipamiento, embarcación y personal de apoyo a precios sensiblemente inferiores a los de plaza. Un párrafo aparte merece la Prefectura Naval Argentina, quien nos acompañó en la idea desde su gestación, amén del apoyo de una embarcación neumática y personal de la fuerza, presente durante las inmersiones. Desde aquí vaya la reiteración de nuestro profundo agradecimiento al Prefecto Suñé y al Subprefecto 0sa, entre otros que participaron activamente. Finalmente, cuando todo estaba listo, un terrible imprevisto sacudió la Fundación: uno de los participantes, Fabián Rochia, sufrió una fuerte recaída en su lucha contra el cáncer, y fallecía. La misma enfermedad le había provocado la amputación de una pierna un año antes. Luego de echar
mano a no pocas reservas anímicas, el viaje quedó previsto
para el con los siguientes integrantes:
Luego de un viaje ideal en la Ducato de Alejandro Penelas, pese a la demora en la partida por la impuntualidad crónica de su dueño, el día de la llegada, 30 de marzo, se consumió en la instalación del grupo en el alojamiento, y el armado del operativo de buceo previsto para el sábado 31, que sería el primer día con inmersiones. La jornada amaneció con tiempo cambiante. Los buceos estaban previstos en playa Paraná, en el impactante naufragio del Folias. En camino a ese lugar , la Ducato cargada de equipos se encajó en la arena, para gran diversión de los chicos y preocupación de los mayores. Luego de una hora de trabajo y mediante el auxilio de un remolque y su malacate, la noble bestia (la Ducato, no Alejandro), pudo zafar. Pero al llegar a la playa, tanto el personal de Prefectura como el de Tito Bottazzi desaconsejaron el buceo en ese lugar, dado que las condiciones ya no eran las ideales. Sugirieron entonces la plataforma situada sobre el Parque Nuevo, y hacia allí nos encaminamos. Las mejoradas instalaciones de Safari Submarino en la playa, frente al parque, nos sirvieron de base para ayudar a equiparse a los futuros buceadores, tarea trabajosa en lo que al neoprene se refiere. Debemos subrayar aquí que los niños no oponen adecuada resistencia a la tracción de un traje de neoprene grueso, con lo cual resulta ardua su colocación. Por fin en la plataforma, observamos atónitos que el mar se encrespaba y comenzaba a sacudir la estructura, mientras nubarrones negros se cernían sobre el grupo. Para cuando los chicos finalizaron de probar su lastrado, el mar sacudía en el límite de lo aconsejable y las miradas subrepticias cruzadas con el personal de Prefectura y de Safari Submarino eran casi constantes. Pero los chicos hacían gala de una seguridad envidiable, no siempre ostentada por alumnos mayores que ellos y sin discapacidades a cuestas. Ingresar al agua, salir del interior de la plataforma y llegar al cabo de fondeo adujado a la pesudoproa de la estructura fue todo uno. En un segundo más, y chequeados los instrumentos, estábamos descendiendo, sin ningún problema de flotabilidad o compensación de espacios aéreos. Durante 25 minutos recorrimos el parque, en movimiento constante para evitar que los chicos tuvieran frío. El paseo sólo era interrumpido para que fueran paulatinamente completando los requerimientos del buceo 1 del curso Open Water Diver de PADI. Las miradas de los adultos eran elocuentes: no podríamos haber imaginado una inmersión mejor. Allí estaba el premio a tanto esfuerzo. Al emerger, el mar había calmado, y al regresar a la playa, era un espejo. Y todo en una hora! Sin embargo, el frío que sentían los niños nos hizo desistir de realizar el segundo buceo. Desarme y lavado de equipos, a almorzar y a los videojuegos, para delicia tanto de los grandes como de los chicos. El domingo 1 de abril vivimos una verdadera fiesta. El grupo se dio el gustazo de bucear en el Folias, y Madryn nos regaló una jornada inmejorable. Esta vez el buceo fue desde el gomón de los muchachos de Prefectura y la lancha de Safari Submarino, con roll hacia atrás incluído. Fue un inolvidable buceo y un día maravilloso: la conjunción de sol pleno y mar calmo transformaban a Playa Paraná en un lugar similar a los descriptos en las revistas especializadas. Durante el buceo y utilizando sus linternas, los alumnos husmeaban desde afuera en el interior del naufragio, mientras Gustavo Sekula realizaba un excelente trabajo fílmico. Tras emerger, nos encontramos con los medios periodísticos de la provincia, quienes dieron adecuada difusión a nuestro accionar. El frío del agua y la cercanía del regreso conspiraron una vez más contra la realización de los buceos faltantes, por lo cual los noveles buceadores recibieron su credencial provisoria de Padi Scuba Divers, quedando abierta la oportunidad de efectuar, en otra ocasión, los buceos faltantes para obtener la certificación Open Water Diver. Un tranquilo y previsible viaje de regreso (esta vez con puntualidad inglesa en sus horarios) marcó el final de un excelente trabajo en equipo, pleno de enseñanzas que ya estamos volcando en una nueva camada de alumnos. Jorge D. Aza, PADI MSDT 93160 |
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